—Andrés, Andrés, ¿estás bien? —me llamó Esteban, y fingiendo preocupación, me dio unas palmadas en la espalda.Al ver que no reaccionaba, dijo emocionado:—Vale, ¡Andrés acaba de decir que estás bien buena!—¡Ay, eres un pervertido! Me obligaste a mostrársela y ni sabes lo nerviosa que estaba. ¡Me tienes harta! —Valentina sonaba a regaño coqueto.Enseguida, entre los dos me cargaron y me recostaron en el sofá.Valentina se acomodó en el sofá de enfrente, todavía con la respiración entrecortada, cuando Esteban dijo:—Andrés ya está perdido. ¿Qué tal si jugamos algo más emocionante?—¿C-cómo quieres jugar? —Valentina tembló un poco.Recostado de lado en el sofá, casi estaba temblando. Emocionado, excitado, y también algo nervioso.Llevaba tiempo queriendo a Valentina para mí. Que por fin fuera a pasar, y de una manera tan intensa, me hacía sentir que estaba soñando.Abrí los ojos a escondidas, apenas una rendija, lo suficiente para ver sin que notaran que estaba despierto.Lo primero que
Read more