Bajo la tenue luz del bar, el hombre permanecía oculto en un sillón individual, con un cigarrillo de punta roja incandescente entre los dedos.—Oye, ya tienes veintiocho, ¿de verdad piensas hacerte monje? —Adrián dio un leve toque a las largas piernas cruzadas del hombre—. Ya deberías salir con unas mujeres de vez en cuando, ¿no?Daniel alzó la mirada con despreocupación. —¿Es que estás molesto porque tu ex se fue y vienes a desquitarte conmigo?La expresión de Adrián se desmoronó. Retiró su pierna. —Vamos, ¿para qué la mencionas? ¿Solo para tocar mi punto débil?—Aunque mi ex se haya ido, al menos yo he tenido novia. No como tú, un viejo monje que lleva solo hasta ahora. —Adrián refunfuñó. Al recordar ese rostro inocente y puro en su memoria, bebió un trago de su vaso.—¡Caray, ahora me doy cuenta! ¡Todas las mujeres son unas mentirosas, y cuanto más guapas, mejor mienten!Dejó el vaso con fuerza sobre la mesa auxiliar, volvió la cabeza y preguntó, resentido. —Dime, ¿qué demonios me f
続きを読む