Victoria soltó una risa que él reconoció al instante. Era una risa fría.Se liberó de su agarre con fuerza:—Daniel, no hace falta que te contengas.—Puedes soltar toda tu ira contra mí, usar todas las armas que tengas.—Ya que he decidido divorciarme, no le temo a nada. —Si tienes algún movimiento, hazlo, te espero.La luz en los ojos de Daniel se fue apagando:—¿Estás segura?—Victoria, ahora mismo te estoy dando una oportunidad. —Si no la valoras, no vengas luego arrepintiéndote.Victoria irguió la espalda, con una chispa de rebeldía en la mirada:—No necesito esa oportunidad, ahora solo quiero el divorcio.—Daniel, no me arrepentiré.—Porque yo, Victoria Lima, ¡ya no te amo!Las últimas palabras las gritó con todas sus fuerzas.Su tono era tajante, sin dejar el más mínimo resquicio. Pero su corazón sentía como si le hubieran abierto una brecha enorme a mano limpia.El nombre "Daniel" había estado grabado a fuego en su corazón.Borrar por completo ese nombre no iba a ser fácil.
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