En cuanto terminé de preguntar, quise darme una bofetada.¿Qué demonios estaba haciendo?Era demasiado evidente que estaba celoso.Además, la noche anterior había fingido estar dormido. Al preguntarle aquello, prácticamente estaba admitiendo que había permanecido despierto todo el tiempo.Sin embargo, Daniela pareció no darse cuenta y respondió con indiferencia:—No fue nada. Solo era un compañero de trabajo.Su tono sonaba tranquilo, pero, mientras hablaba, evitó mirarme y desvió el rostro hacia un lado.Quizá estaba un poco nerviosa. Incluso pareció olvidar que yo seguía en la habitación, pues caminó directamente hasta el clóset, eligió la ropa que usaría para ir a trabajar y se quitó la bata.Normalmente, Daniela siempre me sacaba del cuarto antes de cambiarse. Jamás se habría desvestido delante de mí, pero aquella vez parecía haberse olvidado por completo.La bata de seda se deslizó por su piel tersa hasta caer al suelo, dejando su cuerpo esbelto y bien proporcionado completamen
اقرأ المزيد