El celular continuaba en su mano, pero sus ojos estaban fijos en la caja abierta sobre la mesa.“No me gusta esto.”— Ni a mí. — Murmuró, volviendo a sentarse.Las fotografías fueron organizadas cuidadosamente en pequeños montones sobre la mesa. Él no quería doblarlas, mucho menos dañarlas.Eran los primeros recuerdos reales que poseía de su madre, pruebas concretas de que Ulyana existió, sonrió, vivió.Pasó varios minutos observando cada una. Ulyana sonriendo durante un entrenamiento, la espada en posición de ataque. Ulyana montada en un caballo negro, los cabellos claros sueltos al viento. Ulyana riendo mientras un enorme lobo gris apoyaba la cabeza en su regazo, los ojos del animal cerrados en confianza absoluta.— Realmente eras diferente… — Murmuró Alexei, con una pequeña sonrisa en los labios.Giró otra fotografía.En ella, Ulyana parecía aún más joven, tal vez de dieciocho o diecinueve años, con las mejillas todavía llenas de juventud. A su lado había otra chica. Morena, los ca
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