Carla despertó con la sensación de que había olvidado algo. No era dolor, aunque los pulsos le dolían. No era frío, aunque el ambiente estaba lo bastante gélido para erizarle la piel. Era otra cosa. Una ausencia.Abrió los ojos despacio, y durante unos segundos no reconoció el lugar. El techo era demasiado alto, gris, sin decoración. Una lámpara blanca colgaba encima de ella, proyectando una luz dura sobre el ambiente. Había paredes antiguas, descascaradas en algunos puntos, pero atravesadas por estructuras metálicas recientes. Cables corrían por el techo, y pequeñas cámaras estaban instaladas en las esquinas.Carla intentó moverse, y las ataduras le apretaron las muñecas. Se detuvo, respiró hondo, y entonces la memoria regresó: la mansión, las luces apagadas, Susan, los gritos, el pasillo, Alexei. No. La copia. Su rostro, su voz, aquella maldita sonrisa.— Hijo de puta… — La palabra salió baja, pero salió.Intentó alcanzar el vínculo, buscando a Alexei. La respuesta llegó débil, dist
Leer más