Alexei caminó por el pasillo a su lado sin decir una palabra. La mujer mantenía los brazos cerca del cuerpo, intentando parecer tranquila, pero la tensión en sus hombros era evidente para cualquiera que supiera observar.Todavía había empleados circulando. Enfermeros entrando y saliendo de las salas, médicos cruzando los pasillos, personas conversando. Todo seguía funcionando con normalidad, y aquello debería resultar reconfortante. Para ella, tal vez lo fuera. Para Alexei, solo era conveniente.Desde el momento en que había entrado en el hospital aquella mañana, había observado todo: las salas, las puertas, los pasillos, las salidas, los puntos ciegos, las cámaras, las posiciones de los guardias, quién respondía a quién.Conocía aquel lugar mejor de lo que ella imaginaba, no porque trabajara allí, sino porque Carla trabajaba allí, y porque después del secuestro, Alexei nunca más dejaba a Carla en un lugar que no conociera.Se detuvo frente a una puerta. La placa indicaba una pequeña
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