La primera lámpara parpadeó, y Carla levantó los ojos de inmediato. La segunda parpadeó justo después, luego la tercera. En pocos segundos, todas las luces del salón empezaron a fallar en una secuencia irregular, encendiéndose y apagándose como si algo estuviera interfiriendo directamente en la energía de la mansión.Parpadeó, se apagó, parpadeó de nuevo; la iluminación volvió por un instante, demasiado fuerte, y entonces falló otra vez.— Hay algo mal. — Susan dejó la taza de café sobre la mesa, los ojos verdes atentos.Carla ya estaba de pie. Sentía aquella presencia de nuevo.Las luces parpadearon una última vez y se apagaron por completo, sumiendo la mansión Rurik en la oscuridad. En el mismo instante, Demyan despertó en el sofá, soltando un pequeño quejido asustado, y sus ojos se abrieron, todavía soñolientos.— Mamá…Susan dio un paso hacia él.— Estoy aquí. Todo está bien, mi amor.Pasos rápidos resonaron por el pasillo, y dos guardias aparecieron en la puerta del salón con las
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