Abrió aquel chat silencioso.Debajo de su solitario "Gracias", ahora había una frase más."No fue nada."Simple, sin ninguna emoción. Ni siquiera podía considerarse una respuesta. Era más bien como un simple visto.Valeria miró esas palabras durante mucho tiempo. Sin poder evitarlo, recordó el perfil indiferente de Alejandro bajo la lluvia. Al final, abandonó la idea de volver a escribirle.Olvídalo. ¿Para qué insistir y molestarlo más?Salió de WhatsApp y dejó el celular a un lado.Al atardecer, su temperatura por fin volvió a la normalidad. El médico autorizó el alta.Valeria rechazó con amabilidad la propuesta de Gabriela de ir a buscarla y tomó un taxi de regreso al hotel.La habitación seguía igual que cuando se había ido, con esa frialdad impersonal tan propia de los hoteles.Su mirada, sin querer, cayó sobre la mesita. Allí estaba el anillo de bodas, quieto, en silencio.Cinco años atrás, para demostrar lo única y sincera que era su propuesta de matrimonio, Santiago había volado
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