—¡Amor!Su voz estaba quebrada por el llanto. Extendió la mano con cuidado, como si quisiera tocarle la herida, pero no se atreviera.Las lágrimas se le escapaban una tras otra.—¿Te duele? ¿Cómo fue que chocaste? ¿Es grave? Me asusté muchísimo…Mientras hablaba, le rodeó la cintura con fuerza y hundió el rostro en su pecho.Su cuerpo temblaba levemente, con un miedo y una angustia que parecían reales.Camila se pegó a él con suavidad. El aroma conocido de su perfume lo envolvió. Si hubiera sido antes, Santiago la habría abrazado con fuerza y la habría consolado con palabras suaves.Pero en ese momento, mientras ella lo abrazaba así y él escuchaba su preocupación llena de sollozos, su mente era un caos.La mirada fría con la que Valeria se había marchado contrastaba con las lágrimas ardientes y la dependencia de Camila.Eso le provocó, sin motivo, una sensación de asfixia.Casi por instinto, levantó los brazos y, con una resistencia apenas perceptible, apartó un poco a Camila.El llant
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