Vanessa ya los estaba esperando en la sala de visitas. Estaba sentada a una de las mesas del fondo, con el cabello recogido y el rostro más delgado de lo que ellos recordaban. El encierro le había quitado parte de aquella seguridad con la que antes parecía atravesarlo todo sin detenerse a mirar las consecuencias. Se la veía más apagada, con menos brillo, pero también más serena. Cuando los vio entrar, se puso de pie de inmediato. Primero miró a Agustín y después a sus hijos. La sonrisa que apareció en su rostro fue pequeña, insegura, como si no supiera si todavía tenía derecho a recibirlos con alegría. Emma fue la primera en avanzar. Apenas estuvo lo bastante cerca, corrió a abrazarla. —Mamá... Vanessa la envolvió con los brazos y cerró los ojos con fuerza. —Mi vida... mi vida. Perdoname, hija. Emma permaneció abrazada durante varios segundos, necesitaba comprobar que seguía siendo su madre a pesar de todo. Nahuel se acercó más despacio. No dio el paso que había dado su herman
Última actualización : 2026-08-21 Leer más