Capítulo 204. Juntos, pero no revueltos.—¿Qué acabas de decir?—No pongas esa cara.—¿Cuál?—Esa.—Fontana, acabas de decir que podríamos vivir juntos.—Lo sé. Estaba presente.—Hace quince minutos no podías decirme si querías estar conmigo.—No estoy hablando de estar contigo.Elías parpadeó.—Perdón.Alessia dejó nuevamente el bolso sobre una silla.—Hablo del bebé.—Claro.—No pongas ese tono.—¿Qué tono?—El de hombre insoportable.—Es mi voz normal.Ella ignoró aquello.—Piénsalo.—Estoy intentando hacerlo.—Tú vives en Madrid.—Correcto.—Yo vivo aquí.—También correcto.—Si el bebé vive conmigo, tú vas a sentir que tienes que viajar constantemente para verlo.Elías dejó de bromear.—Sí.—Y si yo regreso a Madrid solamente para que tú puedas estar cerca, sentiré que renuncié a la vida que estoy intentando construir aquí.Él permaneció callado.—Entonces ninguno debería tener ventaja.—¿Ventaja?—Sí.—Estamos hablando de un hijo, no de una negociación empresarial.—Precisamente
آخر تحديث : 2026-08-24 اقرأ المزيد