El día de la audiencia final para su divorcio. Nubes oscuras colgaban bajas sobre la ciudad, acompañadas por un viento frío y helado. Talia llegó temprano al hospital por la mañana, esperando que Ethan le dificultara las cosas tal como lo había hecho el día anterior. Pero, aparte de su expresión sombría y oscura, permaneció en completo silencio. Con la ayuda del médico, acomodaron a Ethan en una silla de ruedas. Talia lo empujaba desde atrás. En el estrecho elevador, Ethan preguntó de repente: —Talia, ¿no tienes nada que me quieras explicar? La pregunta, aparentemente casual, hizo que Talia frunciera el ceño, sintiendo cómo una profunda inquietud se apoderaba de ella. Esa inquietud alcanzó su punto máximo al llegar al juzgado. Algo andaba terriblemente mal, como si hubiera pasado por alto un detalle crítico. Reprimiendo su ansiedad, Talia siguió al encargado a la sala de audiencias privada para finalizar el trámite de divorcio. Durante toda la revisión, Ethan permaneció
Última actualización : 2026-09-09 Leer más