LAYLAKarim caminó hacia mí del brazo de Nassar, y yo, que había llegado a ese altar temblando de miedo, empecé a temblar de otra cosa.De felicidad.Estaba vivo. Estaba entero. Y venía hacia mí, vestido de novio, con esos ojos suyos clavados en los míos, sonriéndome como solo él sabe sonreírme. No entendía cómo, no entendía por qué, no entendía nada. Pero lo tenía enfrente. Y con eso me bastaba.Cuando llegó a mi lado, me tomó la mano. Y su mano cálida, firme, apretando la mía, me devolvió el alma al cuerpo.—Estas aquí, estás vivo. —Le susurré, con los ojos llenos.—Estoy aquí, para casarme contigo.Y estábamos ahí, tomados de la mano frente al juez, a punto de empezar, cuando la voz de mi padre rompió el momento.—Un momento. —Mansour dio un paso adelante, con la cara descompuesta—. ¿Qué es esto? ¿Es una broma?Mi padre miraba a Karim como si hubiera visto a un muerto. Y en cierto modo, así era. Porque el hombre que él creyó eliminar, el chofer que mandó golpear y sacar a rastras,
Última atualização : 2026-08-21 Ler mais