La sala de la Sala de Estabilización — Aurora Este, que minutos antes parecía una jaula cubierta de nubes, ahora se llenaba de lo que más odiaban:la voz de una madre.No una voz suave y artificial. No frases hechas ni consignas vacías. Una voz real.El Padre Tomás y una de las agentes federales instalaron un segundo altavoz sobre la mesa de los juguetes. Helena le entregó a Isabella la lista de contactos prioritarios y empezó a activar uno por uno los teléfonos cifrados.Mariela Soto seguía conectada al primer altavoz, llamando a su hijo una y otra vez con un tono que ya no intentaba ocultar su desesperación.—Marcos, cariño… escúchame, hijo. No bebas nada de lo que te den si no me ves a mí. No te vayas con nadie que lleve una carpeta en la mano. Vas a volver a casa.Marcos mantenía la cabeza baja, y las lágrimas caían sobre su pijama del hospital, demasiado limpia y perfecta.—¿No he hecho nada malo, verdad? —repitió en un susurro.—No —la voz de su madre se quebró—. No has hecho na
Last Updated : 2026-08-21 Read more