El viento nocturno del Sena soplaba suavemente, trayendo consigo un frío que se desvanecía al instante entre la distancia, apenas más fina que un hilo de seda, que los separaba.Los labios de Alejandro estaban tan cerca...Tan cerca que cada exhalación cálida suya se sentía como una caricia real sobre los labios de Isabella.—Dime que no, Isabella —susurró Alejandro una vez más, con la voz ronca, profunda y temblorosa por una vulnerabilidad que jamás había mostrado ante nadie—. Dime que me aleje, y me detendré.Isabella lo miró fijamente a esos ojos oscuros.Los mismos ojos que la miraron con frío desprecio en una habitación de hotel, hace seis años.Los mismos ojos que anoche se lanzaron al mar oscuro y profundo para proteger la prueba del futuro de sus hijos.Esos ojos que ahora solo reflejaban una cosa: a ella.Toda su defensa construida durante cinco años —murallas de acero, sarcasmo afilado y razones lógicas— empezó a resquebrajarse, poco a poco, bajo el calor de la mano de Aleja
Last Updated : 2026-08-25 Read more