La mesa estaba cubierta con un mantel de color claro, y en el centro, un jarrón de vidrio con jazmines. Frente a cada comensal había cubiertos y copas de vino tinto, y en medio, postres delicados y diversas salsas.Catalina quería tomar la salsa de mostaza para comer los camarones. Al levantar la mano, su codo rozó la mano de Leo.Así que se apartó un poco.La mostaza estaba algo lejos, y cuando ya iba a levantarse para alcanzarla, la mano de Leo soltó el cuchillo. Su mano rozó el brazo de ella, tomó con facilidad la mostaza y la colocó junto a ella.Leo, cuando quería, sabía cuidar a alguien y hacerlo bien.Hubo un tiempo en que ella cayó rendida ante esa gentileza.Ahora lo sabía bien.Esa dulzura era veneno recubierto de miel. Bastaba con tocarlo para morir.No tocó la mostaza.Cuando terminó los camarones de su plato, Leo ya había colocado discretamente un plato de caviar a su lado.Catalina no supo cuándo lo puso. Creyó que ya estaba allí desde antes.El profesor Andrés no ha
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