Sin responder nada, señalé hacia el jardín al lado de la casa, con varias rosas y flores coloridas que mi abuela amaba cuidar, un mar de colores.—Le encantará. —Lo confirmé, y él pareció más confiado, su pecho llenándose de aire.—El tuyo te lo doy más tarde. —Sonrió malicioso y me dio una palmadita, dándome un pequeño apretón en el trasero, un gesto familiar—. Ahora vamos, o te agarro de aquí mismo y nos vamos. —Agarré su mano y salí, llevándolo hasta la puerta, los dedos entrelazados.Al abrir la puerta, los vi a todos reunidos, un mar de rostros familiares. Los hombres con cara seria, mi abuela sonriendo con la llegada de un visitante, y al notar el teléfono en la mano de mi abuelo, supe que aquellos dos de la entrada ya habían contado. Chismosos, siempre listos para esparcir la novedad.—Gente, este... —Apenas comencé la presentación y mis tíos, hermano, papá y abuelo ya estaban encima de Leonardo, cercándolo como lobos hambrientos, sus voces solapándose.—¿Quién es este? —pregun
Last Updated : 2026-10-12 Read more