Juliana permaneció inmóvil. Durante varios segundos, las palabras de Sebastián no consiguieron adquirir ningún significado dentro de su mente. Las había escuchado con claridad, pero resultaban demasiado monstruosas para aceptarlas.—¿Qué dijiste?Sebastián sintió que la garganta se le cerraba.—Sí. Mi padre fue quien planeó el secuestro y...—No.—Juliana...—No.Ella retrocedió hasta golpearse con una de las sillas. Se sostuvo del respaldo sin apartar la mirada de él.—Acabas de decir que lo has sabido durante todo este tiempo.—Sí.La bofetada le giró el rostro.El sonido atravesó la sala de reuniones y dejó un silencio brutal detrás.Sebastián no intentó defenderse. Permaneció con el rostro vuelto hacia un lado, sintiendo el ardor extenderse por su mejilla.Juliana contempló su propia mano, horrorizada por lo que acababa de hacer y, al mismo tiempo, deseando haber conseguido causarle una mínima parte del dolor que él le provocó.Recordó aquella noche. La desesperación, el plazo de
Last Updated : 2026-09-20 Read more