Gloria volvió a alzar la voz a propósito, atrayendo a varias personas que se acercaron a curiosear.Incluso hubo quienes comenzaron a levantar sus celulares, intentando grabar a Rocío directamente en la cara.Rocío estaba que echaba chispas de la rabia, pero ya no se atrevió a seguir discutiendo. Solo pudo irse de ahí con la cabeza gacha, tratando de escapar lo más rápido posible.A sus espaldas, Gloria tomó de nuevo el reloj que Rocío acababa de querer comprar y gritó a todo pulmón, burlándose de ella: —Oye, ¡señorita psicóloga! ¿Ya no vas a comprarlo, querida?Al salir de la tienda de lujo, Cecilia no podía parar de reír.—Gloria, ahora sí entiendo cómo lograste convertirte en la secretaria del presidente de Grupo Oran. Con esa lengua venenosa que tienes, eres la mejor defensora que alguien podría pedir.—¡Jaja! Le tocó la peor de las suertes al encontrarse conmigo. ¿Qué tal? ¿Ya te sientes mejor?—Mucho mejor. Vamos, hoy te invito a comer.***Al día siguiente, Cecilia terminó de h
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