Cada año, cuando se acercaba nuestro aniversario, mi novio, Nicolás, se prestaba a las bromas de su amiga de la infancia, Beatriz, y fingía pedirme matrimonio.El año pasado, Nicolás y Beatriz se rieron a carcajadas, sin importarles que el anillo se me hubiera atorado y casi me dejara el dedo sin circulación.Para disculparse conmigo, Nicolás juró y perjuró que este año sí me pediría matrimonio.Así que, cuando volvió a llamarme con urgencia para que fuera al lugar donde me había pedido que fuera su novia seis años atrás, me peiné, me hice las uñas, me maquillé con todo cuidado y me puse ropa nueva.Incluso ya tenía escrito el texto para hacerlo oficial en redes.Pero cuando entré llena de ilusión, me embarraron la cara de crema.Entre la gente estalló la carcajada de una chica.—¡Te dije que Aurora sí iba a venir, Nico! ¡Perdiste!Nicolás me limpió la crema del rostro con la misma ternura de siempre.—Te vestiste muy bonita. Qué lástima por ese look. Apostamos a ver si yo lograba conv
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