La frase le costó a Esmeralda. Pedirlo era admitir que ella también lo había oído, que el “se aman” de Tyron no le había sonado a error. Que quería la versión humana, aunque le temblara el suelo. Jason se quedó paralizado. Había ensayado mil formas —en la cama, en el desayuno, en el auto— y ninguna incluía que ella se adelantara y le exigiera la frase como quien exige un informe. El alivio y el pánico le llegaron juntos. Alivio, porque ya no tenía que inventar el momento. Pánico, porque el momento era este y no había panel que lo callara. Tyron, entre los dos, bajó las orejas. —El amo está buscando palabras. La ama también. Puedo ayudar. —No —dijeron los dos a la vez. Esmeralda soltó una risa breve, nerviosa, y no retiró la mano del todo. Jason respiró hondo, iba a decírselo. Iba a decirle
Última atualização : 2026-09-22 Ler mais