La mansión Bellamonte permanecía sumida en un silencio casi absoluto. Las luces de algunas habitaciones continuaban encendidas, proyectando sombras sobre los jardines, mientras los trabajadores encargados de las reparaciones se habían retirado varias horas antes.Todavía quedaban ventanas sin terminar, puertas cuyos sistemas de seguridad no habían sido reinstalados y sectores de la fachada cubiertos por andamios. Desde el exterior, la propiedad parecía mucho más vulnerable que antes del ataque, exactamente la impresión que Kail Borkovski quería provocar.En el interior, un hombre y una mujer recorrían tranquilamente las habitaciones, deteniéndose de vez en cuando frente a los ventanales. Vestían prendas pertenecientes a Giorgio y Lia, y mantenían la iluminación lo suficientemente tenue para que cualquier observador distinguiera sus siluetas sin conseguir apreciar sus verda
Last Updated : 2026-10-17 Read more