Rebeca arrugó el entrecejo, sorprendida por las palabras de la enfermera. —¿Un niño pequeño? —preguntó. —Sí, está enfermo —respondió Zully con pesadumbre—. Cuando puedo le hago curaciones; la piel de sus piernas tenía llagas bastante feas. —Zully, tu intención es muy buena, pero si de verdad quieres ayudar, lo mejor es llamar a una institución de protección infantil —intervino Rebeca con tono serio—. Ese pequeño no puede vivir en la calle bajo el cuidado de una madre en esas condiciones. —Ya llamé a los servicios de protección al menor tres veces, Rebeca, pero nunca vienen a revisar la zona —suspiró la enfermera con impotencia, mientras apretaba el plato desechable entre los dedos. —Esto que me cuentas es sumamente grave. No es posible que un niño en ese estado de vulnerabilidad permanezca en la vía pública sin que las autoridades actúen. —La mujer parece coherente cuando habla... Dice algunas cosas extrañas a veces, pero fuera de eso se expresa bien. —No importa, Zully. En est
Última atualização : 2026-10-15 Ler mais