CAPÍTULO 62: El refugio de la tormenta y las cartas sobre la mesa Nicolás Sujetando mi polla, que pulsaba con un dolor exigente rogando por estar dentro de ella, me posicioné en su entrada. Busqué sus ojos para asegurarle refugio absoluto antes de la entrega. —Mírame, ángel... Estoy aquí. Estamos juntos para siempre. —¿Crees que... quepa en mí? —murmuró. Sus ojos se agrandaron al contemplar mi tamaño real; jamás la había dejado verlo, y ahora la sorpresa la dominaba. —Fui hecho a la medida para ti, así como tú fuiste creada para mí —le dediqué una sonrisa cargada de ternura, entendiendo perfectamente su temor—. Entrará, ángel. No te negaré que podría doler al inicio, sentirás una presión fuerte, pero te prometo que después te llevaré directo al cielo. Seré extremadamente cuidadoso. Tras un leve asentimiento de su parte, comencé a hundirme centímetro a centímetro, repartiendo besos húmedos por su rostro, su mandíbula y su cuello para distraerla y disipar cualquier rigidez.
最終更新日 : 2026-09-05 続きを読む