Me quedé un buen rato en la habitación con el pulso todavía acelerado. Con los pantalones de mezclilla y el suéter ancho ya puestos, la sensación de estar encerrada comenzó a sofocarme más que la propia paranoia. Necesitaba aire, pero sobre todo, necesitaba entender si la amenaza venía de afuera o de adentro.Salí del cuarto, al llegar a la cocina, me topé con Sofía, quien guardaba una vajilla de loza en la alacena. Al verme ya vestida, me sonrió con cierta picardía disimulada.—Veo que sobreviviste al huracán Vega —comentó en voz baja, pasando un trapo limpio por la barra de madera—. Estaba como un demonio, Clara. Si las miradas mataran, Gael y Dexter estarían tres metros bajo tierra ahora mismo.—Es un imbécil posesivo —respondí, cruzándome de brazos para ocultar el ligero temblor de mis manos—. Como si él fuera mi dueño.—No justifica su mal carácter, pero aquí afuera las cosas están muy tensas —dijo, volviéndose más seria mientras bajaba el tono de voz—. Todos estamos al límite, p
Última atualização : 2026-08-03 Ler mais