Sofía terminaba de servir dos tazas de café cuando escuchó los pasos descalzos de Clara saliendo al corredor. La mirada de Clara era dura, cargada de una desconfianza que no se molestó en disimular cuando se detuvo en el umbral de la cocina.—Buenos días —dijo Sofía, intentando entablar conversación—. Te serví un poco.—No necesito nada tuyo —respondió Clara, cortante, cruzándose de brazos.Sofía dejó la cafetera sobre la hornilla y frunció el ceño.—¿Qué te pasa conmigo? Desde que te levantaste estás con esa cara.—Pasa que pensé que se podía confiar en ti —soltó Clara en un susurro lleno de rabia, dando un paso al frente—. Pero no tardaste nada en ir a repetirle a Vega lo que hablamos en el callejón. ¿Tanto te importa quedar bien con él?—A ver, déjame explicarte, Clara... —intentó calmarla Sofía.—No necesito explicaciones, Sofía —la cortó Clara de golpe, apretando los puños—. Cometiste un error, admítelo. Nadie más sabía eso, solo tú.Sofía se llevó una mano a la frente, dándose u
Última actualización : 2026-08-12 Leer más