Al día siguiente, en el locutorio de la penitenciaría central, Manuel, el abogado que llevaba años operando en las sombras para el imperio de Leonardo Vega, revisaba unos expedientes al otro lado del grueso vidrio blindado.Del otro lado del cristal, con el uniforme naranja y las manos encadenadas sobre la plancha metálica, Leonardo mantenía la mirada fría, imperturbable ante el peso de los cargos que se cernían sobre su cabeza.—La fiscalía ha apilado pruebas y testimonios para asegurarse de que no vuelvas a pisar la calle, Leonardo —comenzó Manuel con voz contenida, ajustándose los lentes—. Te acusan de la muerte de varios funcionarios, conspiración al más alto nivel y una lista interminable de delitos federales. Si no preparamos una defensa agresiva desde este mismo momento, van a pedir la pena máxima.Vega esbozó una sonrisa seca, sin rastro de temor, apoyando los antebrazos en la mesa.—Guárdese las estrategias para salvar a otro, ya lo mío es un caso perdido —respondió Vega con
Last Updated : 2026-09-08 Read more