—Si ya encontraron mi escondite, significa que uno de ellos sabe que sigo vivo.Mateo respiraba con dificultad sobre el sofá de terciopelo negro. Sus dedos aún aferraban la vieja caja de hierro que contenía los documentos heredados de Elena, como si aquel objeto fuera lo único capaz de garantizar su seguridad.Antonio estaba de pie junto al escritorio, observando al hombre de mediana edad con una mirada penetrante. La sala de seguridad subterránea de Fénix Dorado estaba insonorizada y contaba con una vigilancia estricta. Cuatro guardaespaldas armados custodiaban la puerta de acero, asegurándose de que nadie pudiera entrar sin autorización.Daniela se acercó a Mateo y se agachó junto al sofá para quedar a la altura de su rostro.—Tranquilo, tío Mateo. Aquí está a salvo —le aseguró con suavidad, mientras le tocaba el dorso de la mano, que estaba helada.Mateo volvió la cabeza. Sus ojos recorrieron el rostro de Daniela, buscando algo que le permitiera creer que aquella joven era realment
最終更新日 : 2026-10-18 続きを読む