No obstante, fue la propia Valerie la primera en quedarse sin paciencia. Harta de tanto magreo y tan poca acción, le bajó los pantalones a Zeta de un tirón, junto con sus calzoncillos, y comenzó a masturbarlo con ahínco. Yo no veía nada, ya que su cuerpo me lo impedía. Eso ayudaba, sin embargo, ya que, aunque me sintiese tranquilo y seguro con mi herramienta y lo que sabía hacer con ella, todavía me daba un poco de reparo el entrar en comparaciones. Entonces decidí centrarme en lo mío, en lo que me concernía a mí, y empecé a tocar a Valerie desde atrás, a recorrer sus prominentes nalgas ya con menos ataduras, con menos tensión, pensando más en mí que en ella. Ella estaba ocupada, iba a lo suyo, se besaba con su hombre mientras le hacía esa paja tan intensa, tan sucia, tan violenta... Me la jugué al llevar la mano a su hinchado bultito, entre sus piernas, pero ella no se quejó, es más, me invitó a que continuara, echando el culito para atrás, con fuerzas, con ganas, buscando enaltecer
Última atualização : 2026-08-20 Ler mais