Miércoles, 31 de diciembre del 2015 - 20:30 hs.—Maldita sea... Sí que eres rápido.Tras cinco eternos minutos subiendo la pendiente, llegamos a una callejuela flanqueada por tres viviendas a cada lado. Nuestro destino, el escenario de la inminente masacre emocional, era la casa del medio en la acera derecha. La típica construcción de pueblo: dos plantas, un jardín modesto y tejas anaranjadas idénticas a las de sus vecinas.Bajo el arco de la entrada nos aguardaba Lucho, cargado con cinco bolsas y una expresión que prometía asesinato.—Bien podrías haberme avisado de que no había nadie en casa, ¿no, preciosa? —escupió, apretando la mandíbula en una sonrisa que carecía de gracia.—Tampoco preguntaste, "guapo" —replicó ella con cinismo, rebuscando las llaves en su bolso—. De todas formas, calculé que llegaría antes que tú.—Pues te fallaron los cálculos, es la primera vez que te gano —le guiñó un ojo, logrando que Zamira se ruborizara de golpe.—¡En tus malditos sueños! ¡Damián, ignóral
Last Updated : 2026-08-06 Read more