Dos semanas de reposo habían logrado apagar un poco el dolor en las costillas de Richard, pero el verdadero tormento no era físico. Era la mentira.Instalado en el despacho del penthouse, miraba a Karen mientras ella caminaba hacia él con una taza de manzanilla. Su vestido holgado apenas disimulaba la curva de su vientre. El médico había sido claro: el desprendimiento se había cicatrizado, pero igual debía seguir cuidándose mucho, nada de estrés ni agitaciones.—Deberías estar descansando, no revisando balances —dijo ella, dejando la taza sobre la mesa.—Anne no puede hacerlo todo sola, amor —respondió él, forzando una sonrisa serena.La atrajo con cuidado hacia sus piernas, procurando no ahogar un gemido cuando las costillas protestaron. Apoyó el mentón en su hombro, respirando su aroma a jazmín. Era su único refugio.—Tienes razón, dirigir la empresa es agotador y exige mucho —murmuró la joven, pasándole un dedo suave por la cicatriz rosada de la frente—. Aunque sigo sin entender có
Last Updated : 2026-09-11 Read more