El rostro de la anciana se ensombreció de golpe, y una mueca de puro asco y dolor cruzó por sus facciones. Bajó la mirada, incapaz de sostener la mía por un segundo, antes de levantarse con dificultad y adentrarse en la oscuridad de su cabaña.Salí detrás de ella, con el corazón latiéndome a un ritmo desesperado. Alaric entró también, ocupando con su enorme complexión casi todo el espacio de la modesta estancia.Tomasa se dirigió hacia un rincón oscuro, apartó una manta de lana gastada y levantó una pequeña caja de madera tallada. Al abrir la tapa, sacó una urna de arcilla oscura, sellada con cera roja, y me la entregó con ambas manos, sosteniéndola como si fuera el objeto más sagrado del universo.—El usurpador...por capricho de esa maldita bruja de Juno, dio la orden más vil que un licántropo puede concebir. — comenzó a decir Tomasa con la voz rota por el llanto y la indignación. — Conall ordenó que el cuerpo de tu padre, el Alfa Severus, fuera arrojado a los barrancos del norte par
Dernière mise à jour : 2026-09-09 Read More