Samuel insistió con curiosidad:—¿Le dio un coraje? ¿Se quedó mudo?Adrián lo cortó en seco, fijando la mirada en él.—¿Acaso no tienes nada mejor que hacer?Samuel dio un paso atrás, encogiéndose de hombros.—Bueno, bueno... Ya entendí. Solo tenía curiosidad.Regresó a su asiento y tomó su copa de nuevo.Valeria no pudo evitar soltar una risita. Adrián volteó a verla, la observó un segundo y le dio un sorbo a su vino.Samuel lo vio de reojo y se emocionó al instante.—¡Tomó! ¡Vale, el señor Salazar tomó!Ella no entendía a qué venía tanto show.—¿Y eso qué tiene de especial?Samuel le sonrió con picardía, guiñándole un ojo.—¡Porque te vio sonreír y entonces bebió!Valeria dirigió la mirada hacia Adrián. Él sostenía la copa, manteniendo una expresión difícil de descifrar.Ella bajó la cabeza de inmediato, fingiendo no haber notado la indirecta.La pequeña celebración terminó con Samuel bastante tomado.A la mañana siguiente, Valeria acababa de llegar a la casa de subastas cuando Luis
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