ENNYEl departamento se quedó demasiado grande en cuanto Valentino salió con la maleta. Antes de cruzar la puerta me besó tres veces, como si una despedida normal le pareciera insuficiente. La primera fue en la boca, larga, posesiva, con una mano cerrada detrás de mi nuca. La segunda me cayó en la frente, para la tercera se agachó y apoyó los labios sobre mi blusa, justo encima de un vientre que seguía plano y que, aun así, ya gobernaba nuestra vida.No dijo ninguna cursilería. Se incorporó, me estudió la cara con esos ojos grises que a veces parecían oscuros y señaló el elevador.—Ricardo se quedará abajo y tiene órdenes de acompañarte cada vez que salgas. Antes de que protestes, no, no entrará contigo a las reuniones ni se sentará junto a tu escritorio. Estoy intentando protegerte sin volverme el marido insufrible que revisa cuántas veces respiras, así que coopera un poco conmigo.—Si me llamas cada media hora, voy a bloquearte hasta que regreses. No es una amenaza vacía; sé perfect
Dernière mise à jour : 2026-10-10 Read More