El choque emocional en el recibidor paralizó el tiempo. Los dos desconocidos frente a mí no eran figuras distantes ni líderes de leyenda; eran dos personas destruidas por dos décadas de ausencia que, en este instante, se desmoronaban frente a mis ojos.Sentí el peso de la incertidumbre ahogándome, pero antes de que diera un paso atrás, una presencia firme se colocó a mi lado. Soren no dijo una palabra, pero la calidez de su mano apoyada con suavidad en la parte baja de mi espalda actuó como un ancla inmediata. Su postura mandaba un mensaje claro a todos en la sala: yo no estaba sola.La mujer, Elena, se acercó despacio, como si temiera que cualquier movimiento brusco me hiciera desaparecer. Con dedos temblorosos, estiró la mano hacia el medallón que colgaba de mi cuello. No me moví. Cuando sus yemas rozaron el metal, un chispazo de energía recorrió mi piel y mi loba interior dejó escapar un gemido bajo, reconocido y sumiso.—Lukas... —murmuró Elena entre lágrimas, mirando a su compañer
Última atualização : 2026-08-19 Ler mais