Al cumplirse un mes y medio desde el nacimiento de mi hijo, el ambiente dentro del subsuelo se volvió irrespirable. Una migraña constante se instaló en la base de mi nuca, un dolor sordo y punzante que iba y venía en oleadas. Por momentos, cuando la cabeza me retumbaba, aparecían ráfagas de memoria completamente ajenas a la realidad que vivía: la sensación de la mano de Soren sobre mi cintura, el olor a bosque mojado y pino de su cuello, o su voz hablándome con una ternura que me revolvía el estómago.Sacudía la cabeza con rabia cada vez que esos destellos cruzaban mi mente. Me repetía a mí misma que eran las secuelas del encierro, el agotamiento físico o alguna manipulación que estaban intentando filtrar desde afuera para debilitar mi resistencia.Esa tarde, el silencio habitual del pasillo se rompió. No era el ruido suave de los pasos de Maeve trayendo la comida. Eran voces alteradas, discusiones firmes que subían de tono a pocos metros de donde yo estaba.Me puse de pie despacio, as
Última atualização : 2026-09-03 Ler mais