—Vale, cariño, creo que estás siendo injusta con aquella muchacha.—¿Cómo dices? —preguntó Valeria poniendo una cara de sorpresa.—Cariño, mira, sé claramente que mi mente ya no es como la de antes, pero, si debo serte honesto, para mí, Renata o Rini, como tú la sueles llamar, jamás me ha dado buena espina. Desde niña me da la impresión de que tiene muy bien ensayados todos sus diálogos; créeme, Vale, esa mujer es mucho más de lo que se ve.—Marco, mi vida, ¡tienes razón! Tu mente ya no es tan buena como antes, ¿Cómo es posible que te pongas del lado de una completa desconocida? ¿Acaso no la has visto? Yo no sé qué clase de mujer sea, pero, con solo ver cómo se viste, los aretes esos que se pone, el cómo se maquilla, los tatuajes, ¡Dios! Solo me deja claro que lo que sucedió fue lo peor que le pudo pasar a Gio.Marco movió la cabeza en negación; aquel hombre, con cada día que pasaba, se iba dando cuenta de algo que no le gustaba. Su esposa, con el paso de los años, había ido perdiendo
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-06 Mehr lesen