La noche había alcanzado a la bella Italia y en casa de Paloma, el ambiente había avanzado de manera armoniosa, al menos para casi todos los integrantes de esa reunión. Cuando llegó el momento de ir a dormir, Enzo ofreció su habitación a Gio para que ambos durmieran juntos, mientras que Diana podría descansar en aquella habitación de invitados. —Gio, si gustas, puedes dormir conmigo… —dijo Enzo con mucha tranquilidad, tal como si se tratase de cualquier cosa. —¿Por qué haría eso? —preguntó Gio incómodo. —Bueno, pensé que ustedes dos no… —¿No qué? —preguntó Gio un tanto serio. —Bueno, amigo, supuse que tú y Diana no dormían juntos, pensando en su situación. Gio, ya incómodo por lo cercano que podría verse Enzo con Diana, quiso marcar un límite; conocía a Enzo y, para su desfortuna, este había heredado muchas cualidades de su abuelo. —Enzo, sé bien que tú y mi, ahora esposa, se conocieron en la infancia, pero eso fue hace muchos años, ¿no crees que te estás excediendo en la confi
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-10 Mehr lesen