Domenic apretó la cadera de Gema con una firmeza que bordeaba la posesión absoluta y empezó a embestirla. Primero suave, o al menos intentando contener la fuerza devastadora que amenazaba con desbordarse de su torso, pero no tan suave como debería para la inexperiencia de Walton.Y es que Domenic Villarreal tenía una regla no escrita grabada a fuego en su carácter: tener sexo suave era hacer el amor, una debilidad romántica que él no se permitía jamás, porque a él le gustaba duro, marcando el ritmo con la contundencia implacable de todo un Villarreal, impetuoso y sin freno, como cajón que no cierra.Gema echó la cabeza hacia atrás sobre el cuero frío de la estructura, arqueando la columna mientras sentía el ardor más impresionante de toda su vida.Su intimidad estrecha, virgen y frágil, ardía sin piedad ante cada estocada profunda y dominante que le propinaba su jefe. El dolor era desgarrador, una llama punzante que le arrebataba el aliento en pequeños jadeos ahogados. Cierra los ojo
Última atualização : 2026-09-16 Ler mais