El golpe seco en la puerta doble de madera noble actuó como una alerta fría, forzándonos a romper la cercanía. Manuel tardó unos segundos eternos en apartar su mano de mi cintura. Sus ojos sostuvieron mi mirada con una fijeza tan intensa que sentí que se me erizaba la piel por completo, una marca residual del deseo reprimido que nos asfixiaba desde hacía meses. Se acomodó las solapas de su saco con movimientos mecánicos, recuperando en un parpadeo esa impenetrable coraza de tiburón corporativo que dominaba el mundo financiero.—Es hora de bajar, Johana —declaró Manuel, y su voz profunda—. El equipo de relaciones públicas ya despejó el pasillo ejecutivo. Todo lo que ocurra abajo dependerá estrictamente de la solidez con la que defendamos este matrimonio. Niégalo todo. No hay libreto, pero la verdad de lo que nos pasa aquí adentro tendrá que ser nuestra única y más letal defensa legal.—Descuida, Alvarado —le respondí, forzando mi sonrisa más altiva y descarada para mitigar el remolino
Última atualização : 2026-09-16 Ler mais