La sala de juntas del piso ejecutivo se había convertido en un set de televisión improvisado y asfixiante. Frente a nosotros, los asesores de relaciones públicas habían colocado un atril simulado, focos de luz blanca que me encandilaban los ojos y un proyector que simulaba el asedio de las lentes de la prensa financiera. El doctor Benavídez permanecía de pie en una esquina, sosteniendo un cronómetro con una rigidez profesional que solo lograba ponerme los nervios de punta. El aire acondicionado zumbaba con fuerza, pero el ambiente se sentía pesado, denso y cargado de una urgencia que amenazaba con aplastar mi altiva determinación antes de que el reloj marcara las dos de la tarde.—Muy bien, señora Alvarado, hagamos un simulacro con el cuestionario —dictó la directora de imagen, adoptando un tono idéntico al de los reporteros más despiadados del mercado—. Supongamos que un analista del sector minoritario le pregunta de forma directa: "Señora Johana, existen rumores de que su convivenci
Última atualização : 2026-09-15 Ler mais