MANUEL—Entonces lo seguimos —repitió Roca.—Sin que nadie lo note.—Iván se encarga. Es el mejor que tengo.Iván asintió desde el fondo de la nave, con los ojos ya fijos en la pantalla. Esa misma noche, Duarte tenía una sombra. Pasaría semanas sin saberlo.La cacería empezó en serio al día siguiente.Roca la dirigía desde la nave industrial. En una semana, sus hombres revisaron las listas de pasajeros de todos los aeropuertos. En dos, los registros de las fronteras terrestres, los puertos y los consulados. Nadia cruzó cuentas bancarias, tarjetas de crédito, alquileres y suscripciones. Iván recorrió la ciudad con una fotografía de graduación y una mentira de cortesía: “es mi prima, se fue de casa”.Yo leía cada informe. Todos, sin excepción, a las seis de la mañana y a las once de la noche, en el despacho del penthouse, con una taza de café que se enfriaba junto al teclado.—Manuel, tienes cuarenta informes pendientes —decía Ferreira.—Los leeré.—Son de gente que ni sabe cómo se llam
Dernière mise à jour : 2026-10-16 Read More