Astrid no me ofreció asiento. De pie junto a la mesa baja, con la seda azul de su vestido brillando bajo la luz de los magos, no dejaba de mirar el Gleipnir que llevaba alrededor del cuello.—Deberíamos hablar en privado antes de la próxima sesión —dijo—. Sobre el precio de la permanencia y lo que le has hecho a la posición de Xavier.Me quedé junto a la puerta, con una mano apoyada en la madera. Ciel guardaba silencio, aunque podía sentirla escuchando cada palabra.—Habla, entonces.Astrid inclinó la cabeza.—Eres su última obsesión, Ravenna. Pierde la cabeza por una mujer y después la desecha cuando se le pasa la emoción. A veces, incluso antes de terminar de arruinarle la vida. —Sus ojos se desviaron hacia mi collar—. El c
Last Updated : 2026-10-21 Read more