Lo primero que noté fue el olor: cedro, humo viejo y, debajo de eso, hierro. Mío o suyo, aún no sabría decirlo. Lo segundo fue el collar. Nunca se había sentido tan pesado. Presionaba mi tráquea como un pulgar frío, y cada trago me recordaba que estaba ahí. El techo no encajaba. El ático de Xavier tenía cristal, acero y mil luces. Esto eran tablas oscuras, muy juntas, con una mancha de humedad en una esquina que tenía más o menos la forma de una mano. Una luz plateada entraba por la ventana, de ese tipo fina y descolorida que no pertenece a ninguna hora del día. Había luna llena. Por supuesto que la había. Me senté demasiado rápido y mis costillas me lo hic
Last Updated : 2026-10-11 Read more