El chirrido de las bisagras la delató. La puerta, que había quedado entreabierta, terminó de abrirse por completo.El aire de la habitación se sentía denso, impregnado de un intenso olor a sudor y a algo mucho más masculino.En la cama, Julian ni siquiera se sobresaltó. Estaba recostado contra el cabecero, todavía respirando agitadamente, con el pecho subiendo y bajando a un ritmo pesado. Ni siquiera se molestó en tirar de la sábana, que ahora descansaba alrededor de sus caderas.Sus ojos azules se clavaron de inmediato en Elena, quien permanecía allí de pie, sin mostrar el menor arrepentimiento.—Esa puerta... —La voz de Julian sonó ronca, y su vibración se extendió lentamente por el aire silencioso—. Tienes que empujarla un poco más fuerte si quieres cerrarla bien.El rostro de Elena ardió de vergüenza. Sus dedos se entumecieron al soltar la manija metálica, como si acabara de tocar una brasa. Su error no había sido simplemente abrir la puerta. El verdadero problema era que había es
Terakhir Diperbarui : 2026-10-16 Baca selengkapnya