Sujeto su rostro, apoyo mi boca en la de ella y beso sus labios dulces, calmo, demorado, mientras ella se cuelga de mí, apoyándose en la punta de los pies para alcanzar mi cuello. De repente, siento dos manos pesadas golpear en mi espalda.— ¡Oye, peón, suelta a la mujer un poco! —Dmitri aparece de la nada, riendo, empujándome con ese modo de él.Él va hasta Annalise, toma a la niña en brazos y gira en el aire, mientras ella gargalja, pareciendo una muñequita de porcelana. Me quedo mirando aquella escena, medio quieto, medio pensativo...— Sabes que... —mi mano aprieta más la cintura de mi golondrina— yo quería tener una niñita también... para hacer marcación cerrada, no iba a dejar que ningún macho se acercara a ella.Sofia sujeta mi mano, aprieta con cariño, y sonríe mirando en mis ojos.— Solo no te olvides del pañal, ¿eh...?— Eita... —arqueo la ceja, conteniendo una risa—. ¿Por qué? ¿Estás queriendo decir qué, mujer?Ella da un paso atrás, riendo, y cuando percibo... su mano va d
Última actualización : 2026-11-01 Leer más