Es cuchillo, bisturí, sangre... y la mente, ah, la mente es una desgraciada, comienza a traer cosa que ni debía. ¿Y si sale mal? ¿Y si... Dios me libre... no! No voy a pensar en eso, no. El silencio ya me estaba matando cuando, de repente, un grito.— Ay, Dios mío... —murmuro ya helándome de los pies a la cabeza.Giro hacia atrás en un susto y el corazón casi sale por el pecho. Isabella viene en una camilla, siendo empujada por tres enfermeros y dos médicos, gritando, pataleando, sujetando la barriga.— ¿¡Ella también!? —suelto casi atragantándome.Y allá viene Dmitri, corriendo igual que loco, pálido, sudando más que tapa de marmita, despatarrado, con los ojos abiertos.— ¡Comenzó, primo! ¡Comenzó, carajo! —él berrea, sujetando la cabeza—. ¡La bolsa se rompió, Dios mío del cielo, está todo pasando al mismo tiempo!— ¿¡Y qué quieres que yo haga!? ¡Estoy en el mismo infierno que tú! —grito, pasando la mano por la cara—. ¡Esto aquí se volvió el fin del mundo, hombre!— ¡Y yo sé, Rafael!
Last Updated : 2026-11-01 Read more