Lo balanceo hacia arriba, y el travieso suelta una risita. Y listo, mi pecho hasta se infla de felicidad.— ¿Ves, mira ahí, ya se está riendo? Yo sabía, pues... —balanceo una vez más, sintiendo ese amor crecer como maleza después de la lluvia.— Ten cuidado, brutote —Dmitri alerta, acomodando a Annalise en el regazo—. Acaba de mamar, después no te quejes, ¿eh...?— Tranquilo, muchacho. Yo conozco a mi hijo, mira... está firme, está buenecito, no va a...— Rafael... —él me interrumpe, negando con la cabeza—. No subestimes no, animal que mama y no tiene dientes es traicionero...Puse los ojos en blanco y vuelvo la mirada a mi peoncito, que está allí, todo cachetón y con esa mirada traviesa. Acerco mi rostro cerquita, casi tocando, esperando esa sonrisa, esa sonrisota que estoy loco por ver... Su boca se abre... ¡va a sonreír, va a sonreír!...— Aaaaah, no... —fue lo que conseguí decir cuando un chorro blanco, apestoso, agrio, caliente, acierta de lleno... dentro de mi boca, que estaba a
Last Updated : 2026-11-01 Read more