FABIANE ALVAREZMientras observaba a Dante en medio de aquella angustia, no pude evitar sentir un peso horrible. Para mí, solo había una explicación para que aquella droga hubiera llegado hasta Gabriela y, por mucho que quisiera creer que estaba equivocada, mi mente ya condenaba a mi hermano.Había visto a Flávio hablando con ella y, cuando le pregunté de qué estaban hablando los dos, simplemente no quiso contármelo. En aquel momento me pareció extraño, pero no insistí. Ahora, viendo que había acabado en un hospital por culpa de las drogas, el sentimiento de culpa no hacía más que aumentar. Debería haber insistido más. Debería haber descubierto qué estaba haciendo Flávio tan cerca de ella y, sobre todo, qué estaba planeando.—Tenemos que descubrir la contraseña de este móvil —dijo Dante, sacándome de mis pensamientos.—Doctor, ¿no considera que eso sería invadir la privacidad de la señorita Gabriela? —preguntó Júlia, recelosa.—¿Privacidad? —La miró, claramente irritado—. Gabriela es
آخر تحديث : 2026-09-18 اقرأ المزيد